Deberíamos aprender a mirar, a fijar nuestra vista en aquello que nos sacará una sonrisa cada vez que lo recordemos y que nos robará el sueño sin que esas horas de insomnio nos acaben pesando… Porque hay cosas en las que, simplemente, da gusto pensar sin que nadie nos interrumpa, sin relojes que marquen las horas, sin grandes aspiraciones que acaben convirtiéndose en frustraciones, ni sueños de los que puedan despertarnos.

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Nos cruzamos con cientos de personas al día, sin reparar en sus caras, en sus ojos, en sus gestos; leemos miles de caracteres que nos dejan indiferentes, pasando por alto palabras que pueden transformarnos a nosotros mismos. Caemos en la rutina, en restar valor a lo cotidiano, en menospreciar nuestro entorno cuando, muy al contrario, tendría que ser nuestro bien más preciado… Al fin y al cabo, es nuestra propia vida.

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Deberíamos aprender a escuchar, a no pasar por alto las señales de quien nos está pidiendo ayuda en forma de café o de cerveza, de quien quiere bailar bajo la lluvia junto a ti o incluso compartir una tormenta. No valoramos lo suficiente los consejos de quienes más nos quieren, esos que salen del alma; no reparamos en las palabras agradables que nos dedican -merecidas o no-, ni en los buenos deseos que nos transmiten… Desperdiciamos, en fin, minutos de felicidad compartida, de la que más vale, de la que dura y perdura.

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Oímos melodías por un lado y letras por otro, nos las aprendemos de memoria despojándolas de su sentido, las repetimos sin compás, sin saber qué dicen e incluso inventándonoslas cuando nos conviene. Sube el volumen cuando haga falta y permanece atento, los acordes te dirán cuál es el ritmo, las letras -si finalmente consigues escucharlas- determinarán tu estado de ánimo… Enorme poder el de unas simples palabras que te harán sentir, ni más, ni menos.

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Mirar, escuchar, sentir… Lo tenemos a nuestro alcance, ¡que no se nos escape!

@RocioLacave

10 comentarios en “Deberíamos aprender…”

  1. Deberíamos aprender, como bien dices, a fijarnos en aquello que nos trae felicidad, en dedicarle la atención que merece, en exprimir los pequeños momentos, en reír, hablar, escuchar… Y deberíamos desaprender tantas cosas que nos aportan tan poco, por no decir nada…

    Enamoras con tus historias Rocío.

    Un beso enorme,
    Patri.

  2. Me ha gustado mucho y es algo que yo intento hacer cada día, encontrar algo que me llegue al alma, fijarme en esos pequeños detalles, en los gestos que tienen las personas que me rodean (ya sea mi familia y amigos o un desconocido en el tren). Una buena reflexión 😀

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