¿Quieres cambios? Haz algo para que sucedan, por mínimos que sean, ni te imaginas las consecuencias que puede tener un paso hacia adelante o hacia atrás. Cosas que consideramos insignificantes en un momento determinado pueden tornarse determinantes en un futuro próximo; a la vez, hechos que pensamos que nos marcarían para siempre, acaban quedando relegados al mayor de los olvidos pasado un tiempo. Deja que la vida te enseñe, no te empeñes en tus tiempos, en tus formas o en tus sueños.

Date otra oportunidad, tantas como hagan falta, que eres tú, con tus luces y tus sombras, con tus virtudes y tus defectos, ni tan bueno, ni tan malo… Eres tú y, más que a nadie, debes procurarte felicidad; si no lo consigues contigo mismo, no podrás ofrecérsela a otros. Date otra oportunidad, que siempre estás a tiempo, que eres tú quien decide cómo y cuándo comenzar para que lo que esperas, suceda.

Al fin y al cabo, -y perdona que sea tan franca- muchas veces no tienes ni idea. Mira hacia atrás, ¿cuántas veces te han puesto en tu sitio? A veces ha sido una persona; otras, una frase e incluso simplemente el paso de los años… Empiezas a entender por propia experiencia que nada apareció en tu vida por casualidad, que todo tiene su sentido pero te corresponde a ti -y solo a ti- dárselo.

Y vuelves al punto de partida, tan igual y tan distinto a aquel del que saliste hace unos días, unos meses o unos años. A veces nos resulta agotador estar permanentemente en camino, pero ten en cuenta que ya has conquistado pequeñas metas, solo que -por una u otra razón- has considerado que no era tu destino final. Y, solo por eso, merece la pena continuar, por esas pequeñas victorias que te han hecho sentir capaz.

Que nada, ni nadie, te quite las ganas de darte otra oportunidad, que todo lo que vivas te sirva para aprender y mejorar. Que, de vez en cuando, sientas que eres la persona más afortunada del mundo por haber recibido una mirada, una carta, una buena noticia o un abrazo. Que sepas atravesar las malas rachas sin llegar a sentirte vacío, que seas capaz de dar la vuelta para buscar otro camino, otros brazos, otra mesa sobre la que proyectar todo lo que sabes.

Que siempre, siempre, siempre tengas un motivo de esperanza para poder continuar que, a veces, consiste en volver a empezar.

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