Porque en el momento en el que vio la luz –enero de 2013– tenía tiempo, muchas ideas y, sobre todo, muchas ganas.

Porque me quise dar la oportunidad de escribir en un momento en el que nadie más me la daba.

Porque quería compartir lo que me pasaba por la cabeza, poner orden y comprobé que tecleando todo parecía ubicarse en su sitio, justo donde tenía que estar… ¡Como por arte de magia!

Porque quería llegar a quienes me conocían y también a aquellos con los que no he tenido el gusto de cruzarme nunca.

Porque he comprobado que lo que escribes en un momento, puede llegar a convertirse en eterno y también que, aunque no hayas llegado físicamente a un sitio, es posible que parte de ti sí lo haya hecho.

Porque fui viendo pasar el tiempo con una enorme gratitud hacia todos los que hacían de mis palabras, las suyas.