Es época de perder la noción del tiempo, de pasártelo tan bien todos los días que no importe si es lunes o sábado, de dejar el reloj en la mesilla de noche y que marque las horas, sí, pero no para ti. No es necesario hacer grandes planes, simplemente debes saber que nadie más que tú marcará el principio y el final de cada cosa, algo que el resto del año es imposible hacer, porque hay un rígido horario que no podemos ignorar. El hecho de que estos meses anochezca más tarde significa que tenemos más minutos al día para, por ejemplo, bailar o reír. Son menos horas para soñar y más para hacer realidad aquéllo con lo que soñamos en invierno…

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Es tiempo de disfrutar de quien tienes enfrente, olvídate del teléfono móvil por un rato y déjate llevar por la conversación que puedes tener cara a cara con quien, quizás, hace tiempo que no ves. Valora que verás su aspecto real, no el de una foto que va unida a su número de teléfono y aparece en un recuadrito pequeño. No habrá malinterpretaciones que valgan, cada palabra significará exactamente lo que quien la pronuncia quiere decir, las frases irán acompañadas de gestos que apreciarás claramente en la cara del otro. Puede ser más o menos guapo de lo que ves habitualmente, tener mejores o peores pelos, una sonrisa más o menos expresiva… ¡¡Pero es de carne y hueso!! Y, créeme, eso no hay foto que pueda igualarlo.

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Es el momento de plantearte nuevos e ilusionantes proyectos, esos a los que, por falta de tiempo en invierno, no les puedes dedicar toda la atención que te gustaría. Ten expectativas altas, ya habrá tiempo de bajarlas si fuera necesario y así, llegues donde llegues, no habrá nada que te coja por sorpresa. Sé discreto, pero aprende a compartir tus alegrías con quien sabes que las hará suyas, es bueno tener compañeros de viaje que te hagan el camino más ameno, que disfruten de tus triunfos y te ayuden a superar los fracasos. Recuerda aquéllo de “se hace camino al andar”, de lo que tienes en mente no hay nada hecho, sólo faltas tú para tranformarlo en realidad.

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Es la ocasión para coger fuerzas, dicen que tomar el sol ayuda a fortalecer los huesos, pues como eso, todo. El descanso que le damos a nuestra mente durante estas semanas nos ayudará a retomar la rutina con más fuerza, con más ganas, nos gustará volver a casa y comprobar que todo a nuestro alrededor sigue igual, todo menos nosotros. Porque dejamos atrás el cansancio, los agobios y el mal humor, volveremos con otro tono, en nuestra piel y, cómo no, en nuestro estado de ánimo. Olvida esa ridiculez de “depresión post-vacacional” e invierte su significado, siéntete satisfecho por haber podido disfrutar de unos días inolvidables, y ten la seguridad de que te quedan muchos por vivir, incluso con el abrigo puesto.

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Pero, de momento, ponte el traje de baño, lee tu libro favorito en una butaca, clava la sombrilla en la arena, nada hasta la boya y disfruta de esos atardeceres que sólo te da un marco tan espectacular como es la playa. ¿Te parece algo cotidiano en verano? Lo extrañarás cuando llegue el invierno y no hay nada como tener la certeza de que vamos a echar de menos algo mientras lo estamos viviendo.

@RocioLacave

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