Abril treintañero

Treinta motivos para darte las gracias abril, no sólo por tus días, sino también por ese cambio de década que me espera cuando lleguemos a tu mitad. Treinta razones para mirar atrás y dar las gracias por los abriles que han pasado y los que vendrán. Treinta es un número redondo que viene a instalarse…

Marzo cambiante

Al empezar este post para darle la bienvenida a marzo se me ha venido una palabra a la cabeza… Cambios, benditos cambios. Aquellos que le dan forma a nuestra vida, que son el motivo por el que saltamos de la cama, que nos recuerdan por qué seguimos intentándolo, que nos zarandean cuando nos acomodamos, que nos hacen…

Generoso febrero

Febrero pone a nuestra disposición un día más, para quien lo quiera, para quien lo sepa aprovechar… Veinticuatro horas que podremos dedicar a viajar sin movernos del sitio, con la cabeza, que a veces es capaz de llevarnos más lejos que cualquier avión; a arreglar el mundo, a pegar los trocitos que se han ido separando a base…

Hoy por ti y mañana… ¡También!

La vida es elegir y, por tanto, renunciar a unas cosas y apostar el todo por el nada, sin ninguna razón aparente, fiable ni cierta, es dejarse llevar por un corazón que piensa y una cabeza que siente. Cuantas más decisiones tomamos, cuantos más «sí» convencidos salen de nuestras bocas y más rotundos somos a…

¡Que vivas y sientas!

Que arriesgues sin perder, que ganes sin ser engreído, que sueñes despierto y duermas tranquilo. Que la vida te ponga en tu sitio, ni allí, ni aquí, sólo donde te corresponda. Que salgas y entres, que viajes, que conozcas nuevas ciudades y, sobre todo, a las personas que en ellas habitan, pero siempre vuelve -al…

Quisiera contarte…

Quisiera contarte que la espontaneidad es una virtud, de las más grandes, porque con ella sale a relucir lo que somos realmente, lo que pensamos sin censuras, lo que sentimos sin tapujos. Quisiera contarte que no hay sentimiento más bonito que la felicidad, y cuando ésta es compartida crece hasta límites insospechados. Quisiera contarte que…

De repente…

Quizá porque perdemos demasiado pronto la sana costumbre de sorprendernos, quizá porque lo cotidiano no deja espacio para nada más o quizá porque al final del día es cuando nos damos cuenta de que éste toca a su fin, sin que hayamos hecho todo lo que queríamos hacer. Por eso, antes de que esa sensación vuelva…

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