¡¡Échale ganas!!

Hay días mejores y peores, a veces no se puede evitar caer en el más absoluto desánimo, pero la mayoría de las ocasiones depende de nosotros mismos cómo afrontarlos… Así que, recuerda que a cada día debes echarle: Muchas ganas, eso nunca falla. Ganas de levantarse, de desayunar, de salir a la calle, de trabajar,…