Y jugar por jugar…

Hay canciones que nos dan un pellizco en el alma, en el centro, ahí donde sentimos lo bueno y lo malo, justo en el lugar donde tienen su origen nuestras lágrimas y nuestras risas. Y, aunque es cierto que la mayoría de las veces no lo exteriorizamos, después de escucharlas algo ha cambiado en nosotros…

Que el corazón no se pase de moda…

«Noches de boda», de Joaquín Sabina… ¿La habéis escuchado alguna vez? Si la respuesta es no, que no pase un minuto más sin que la disfrutéis. Yo os dejo con una selección de esas frases que acarician, que convierten a una canción en himno, en una declaración de intenciones… «Que el maquillaje no apague tu risa…»…

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