¿Tienes un paraguas cerca? Cógelo, ábrelo y disfruta… Que llueva, que no pare de caer agua del cielo, de esa que limpia, que se lleva consigo la contaminación y que deja un inconfundible olor a hierba mojada.

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Porque sólo después de esos días es cuando se disfruta verdaderamente del sol, si lo tuviéramos continuamente nos estaríamos quejando siempre del calor que hace, de lo nocivos que son los rayos ultravioleta e incluso de la luz que desprende.

Por eso, de vez en cuando merece la pena que relampaguee, que truene y que ventee… Si este temporal nos coge dentro de casa, con la mantita sobre nuestras piernas, ¡¡mejor que mejor!! Es posible que hasta caigamos en la predilección por estos días. Si, por el contrario, estamos en plena calle, abre el paraguas ¿se rompe, se lo lleva el viento…? ¡¡No importa!! Podrás comprar otro a la vuelta de la esquina y, lo que es más importante, volverá a salir el sol.

bailar bajo la lluvia

No debemos acostumbrarnos ni al temporal ni al anticiclón, disfruta de la incomparable sensación de la lluvia en la cara -hablamos de intermitentes gotas o de enorme chaparrón- y del placer de tumbarte y tostarte al sol… Con gabardina o con camiseta de manga corta, somos nosotros los que llevamos la prenda y no ella la que decidirá cuál es nuestro estado de ánimo.

¿Qué te has puesto hoy? ¡Yo llevo manga corta! Aunque no pierdo de vista mi flamante gabardina…

Un comentario en “Todos los días sale el sol, corazón”

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